Dominatrix Nomi
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Japón el Paraíso de los Perverts

Hoy os voy a contar el viaje que hice a Japón hará unos 5 años. 

Japón, digan lo que digan es el paraíso de l@s pervertid@s y l@s pervers@s.

Por eso me di una vuelta por ese maravilloso país. En ningún momento tuve ganas de visitar museos, ni ver monumentos y mucho menos de probar su cocina cruda…que casi anda por encima de la mesa. 

Si es verdad, que me gusta el sushi, los makis y la comida japonesa en general, pero no fui allí precisamente por su gastronomía y la diferencia de lo que se vende aquí en España como “comida japonesa” poco tiene que ver con lo que se come allí. ¿Sabíais que allí se comen helados salados? Como el de sabor a calamares, pez espada o anguilas…puaj! sigamos con otra cosa….

Lo único que quería hacer era sumergirme en el mundo de las perversiones japonesas y experimentar por mi misma toda la clase de perversiones de las que te ofrecen en el país nipón.

La primera perversión fue nada más bajar del avión, cuando me disponía para coger un taxi, me acerqué a lo que parecía una máquina de refrescos, pero nada más lejos de la realidad, era una máquina expendedora de braguitas y ropa interior usada de adolescentes mojadas. 

Si nada más bajar del avión ves esto……te puedes esperar cualquier cosa!!!

Había quedado con un sumiso que conocí aquí en España, japonés él, todo pequeñito, tuvimos un par de sesiones cuando vino de visita. En otro post explicaré las sesiones que tuvo conmigo, pero lo que os explico ahora, es que desde entonces, me envía dinero como sumiso financiero, me paga viajes y por supuesto es maltratado como se merece. Y cuando quise ir al país “niponés” me hizo de guía. 

La verdad es que Japón es un país caro, y Tokio muchísimo más. Pero bueno, para eso tengo sumisos que me hacen de mecenas. 

Cuando el hombrecillo en cuestión llegó, me hizo una reverencia y me comentó lo guapísima que estaba. A lo que le di las gracias pegándole un guantazo en la cara y acto seguido le pellizqué el pezón. Esto en Japón es impensable, ya que las mujeres tienen muy limitadas sus libertades y en general la libertad está muy limitada en todo. Por ejemplo, ¿sabíais que es de mala educación y absolutamente inadecuado, presentarse en casa de alguien sin avisar? Aunque lo conozcas y seas amigo de toda la vida….al menos tienes que llamar con una semana de antelación. Pero siguiendo con el tema, le comenté que lo que quería era adentrarme en locales de BDSM y Sado-Masoquismo, además de practicas fetichistas de todo tipo. 

Sin problema alguno me dijo que conocía varios sitios muy seguros de la ciudad y que estaría encantado de acompañarme a sitios de bondage y shibari, ya que no había muchas mujeres que se lo pidieran y a él le gustaba mucho. 

Tras coger el taxi,  fuimos a un Maid-café, estas cafeterías, son lejos de ser lo que su nombre indica, en realidad son prostíbulos encubiertos, donde las camareras van vestidas de sirvientas, con ligueros, cofias y tacones. Las hay más guapas y las hay menos guapas, pero todas son atentas. En Japón pocos sitios encontraréis donde sean vulgares y groseros. Estuvimos allí tomando cafés y viendo como habían clientes mayores, viejos verdes que sólo hacen fotos de las bragas de las chicas y donde los jóvenes, principalmente masculinos hacen comentarios obscenos y alguno se va a unos reservados a vete tu a saber que hacer. Son como mezcla de cafetería-club de alterne-local fetichista. Están bien pero sólo para un rato. 

Luego le dije a mi sumiso que quería ir a un hotel por horas, que quería una sesión con él de tipo fetichista, quería convertirlo en un gatito con cola y orejitas y ponerle pinzas en los pezones. 

Sonrió y me dijo “es usted una gaijin-san muy especial”  desde luego, puso lo de “san” al final, por dos razones, la primera para que la palabra “gaijin” no resultara ofensiva (que significa extranjer@ pero despectivo) y la segunda por que “san” nunca se le dice a una mujer…a no ser que sea un niño quien lo dice a una adulta., puesto que la mujer en Japón nunca es “san” para un hombre, sea de la edad que sea..exceptuando si lo dice un niño u otra mujer más joven. 

Bien, dicho esto, me llevó a un hotel donde por unas horas puedes alquilar una habitación (no muy grande) y pedir disfraces de todo tipo, tienen televisor con canales pornográficos temáticos y la habitación puede estar decorada de muchísimas formas distintas, elegí una de little ponies, y cuando entramos en el cuarto, puse canales de temática BDSM, lo gracioso, es que se puede ver porno, pero no se pueden ver los genitales ni pechos, todos ellos están borrosos o pixelados o difuminados. 

En Japón hay una ley por la que están prohibidas las imágenes de pornografía explícita y por ello las difuminan…pero el resto se puede ver con total tranquilidad. 

Lo dicho, si a eso no se le llama perversión, ya me diréis a lo que se le llama. XDD

Después de que mi acompañante recibiera una ración de latigazos disfrazado de gatito con colita, orejitas e hiciera “miau” dos docenas de veces…salimos de allí para visitar un local de BDSM. 

La verdad es que no era como me lo imaginaba.

El local estaba limpio, no era de colores oscuros, había luz y lo que vi era más light de lo que me imaginaba, chicas bailando mientras había hombres vouyeurs, también chicas enrollándose, (hay que decir que en Japón está bien visto ser gay, pero ser lesbiana no está tan bien visto) y algún sumiso pidiendo clemencia a otro hombre y Geishas de compañía. Pero la mayoría eran mujeres sumisas recibiendo azotes.

Parecía ser que no habían muchas mujeres dominantes en el lugar, así que los sumisos que habían se conformaban con amos o eran directamente gays. Y además no estaban mezclados, habían habitaciones para cada tipo de fetichismo, así los clientes del local no se involucraban unos con otros. Decir que algunos amos que vi, debían pertenecer a la Yakuza, ya que estaban tatuados de la cabeza a los pies. No habían puertas, si no cortinas de cadenas entre cubículo-habitación y así cuando pasabas, se podía ver a otros practicando cositas…pero sin ser molestados…otra prueba más de la perversión de los japos…..”me gusta que mires y me gusta saber que estás mirando…pero no digas nunca que nos hemos visto aquí” XDDD

Y lo que más se practica como BDSM es el bondage o shibarí. Eso si que pude ver que era la practica más extensa. Al menos aquel día. 

Pregunté si había alguna fiesta en especial, pero me dijeron que no, que era un día normal. 

Es normal, hasta cierto punto, que en una sociedad tan machista y restrictiva como la japonesa, haya este tipo de desequilibrio entre sexos. También es normal que al ser tan restrictiva, en relaciones, haya ese lado “pecaminoso” desde las cosas más simples hasta las cosas más absurdas, para ellos unas medias, un vello en las axilas, unas adolescentes montándoselo o unos tangas con flujos o menstruación…es algo perverso y excitante que les hace volar la imaginación. También los disfraces, puedes ver a un viejo con barbas, vestido de colegiala y a una sumisa vestida de osito panda. 

Aquí en España, también son un poco perversas estas prácticas, pero no llegan al nivel de las ideas japonesas. 

Para un japonés alguien que va a clases de baile es un pervertido ratito, si haces eso es por que buscas algo más. Partiendo de esa base, su literatura, tanto el hentai, el yahoi (cómic porno japonés) como sus películas o sus series y animes, o incluso la cultura ancestral (los bukkakes, el shibari o el desfloro de las Geishas) son de lo más explícito, precisamente, para poder huir un poco de la sodomía de la sociedad castrante en la que viven, con complejos actos y de buena educación social. 

Y los locales aunque son abundantes, no son como aquí, por ejemplo, aquí los locales de BDSM y Sado están más abiertos a todo el mundo y suelen haber fiestas, intercambios y actos públicos en locales cerrados, pero en Japón es más normal (según me explicó mi sumiso) entrar en estos sitios, pero que nadie habla entre ellos. Todo el mundo va con su acompañante. Puedes mirar…pero no preguntar. 

Después de todo esto, tuve que pedir que una Geisha nos acompañara e hiciera de dómina para realizar la sesión conmigo, puesto que quería realizar una sesión de doble dominación con estrangulación. 

Aunque la Geisha era cara y tenía sus reparos al final salió una sesión de bondage, con velas, pinzas, estrangulación y lluvia dorada. 

Estuve una semana entera en Japón y vi e hice más cosas, pero no me voy a alargar más. Lo que si os comentaré es que lo que me dijo mi sumíso Taiyo (así se llama y le gusta que lo mencione como parte de su humillación) es que en Japón las dóminas son pocas, están buscadas y además las mujeres orientales no son tan dominantes y las occidentales son mucho más austeras, directas, fuertes y posesivas. 

Written by Dominatrix Nomi on Wednesday April 22, 2015
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