Dominatrix Nomi
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Mi Prostituta Nerea

Como estáis perturbados míos?

Hoy os vengo a hablar de mi prostituta. Es una cross-dressed de 25 años. 

Cuando mirabas a Nerea (así es como se llama mi esclavo-prostituta) jamás hubierais dicho que era un hombre. Se maquillaba perfectamente, se vestía con una exquisitez perfecta, se movía en el podium de forma perfecta y los pechos parecían de ella (aunque eran rellenos de psilicona extraíbles)

Pocos éramos los que sabíamos de su condición masculina. Casi todos pensaban que era una chica. De los pies a la cabeza. Y en las discotecas nunca preguntan por la edad, nunca piden documentos ni que acredites nada. También por que nunca se hacen contratos de trabajo. 

Un día nos fuimos a tomar un café y me estuvo explicando que desde que era pequeña se llamaba Nerea (aunque su auténtico nombre es Pablo) y que siempre le había gustado trasvestirse, hasta convertirse en lo que era en ese momento, un auténtico Cross-Dressed. 

Aunque muchos piensen que son homosexuales, la mayoría no lo son, tan sólo les gusta vestirse con ropa de mujer, sentirse de mujeres y practicar el sexo como si fueran mujeres, pero también les gustan las mujeres. Ser penetrados por ellas y por que no…esclavizados o incluso vendidos o prostituidos. 

Éste era el caso de Nerea, quería ser prostituida y que su mayor fantasía sexual era que la violaran. 

Yo le pregunté si por hombres o por mujeres, a lo que me contestó que por ambos. 

Así que se me ocurrió una idea. 

Yo tenía un amigo que quería hacer un trío. Pero nunca coincidíamos ni en gustos, ni en temas. 

Así que le propuse que entráramos en una mazmorra, la alquiláramos, trajera un amigo más y yo me encargaría de llevar a mi prostituta particular. 

Quedamos todos en una mazmorra. Ellos sólo tenían que llegar y esperar. Yo de mientras, había obligado a uno de mis sumisos a hacerme de chofer y a Nerea le vendé los ojos, le esposé la manos detrás con unas esposas de metal, y la subí al coche. 

Llevaba puestas unas botas altas, unas medias de rejilla, una mini falda de colegiala a cuadros escoceses, una blusa atada con un nudo en la cintura, un collar de perro con cadena y unas coletas muy monas. 

La verdad es que parecía muy puta. 

Cuando llegamos a la mazmorra, la hice bajar del coche, tirándole de la cadena de perro del collar, pegándole latigazos en el culo. 

Cuando por fin entramos todos en la mazmorra, éramos tres dominantes y “un@“ simis@.

Fue una sesión inolvidable. Creo que no se puede definir mejor. 

Primero estuvimos torturándola durante un buen rato, latigándola, poniéndole pinzas en los pezones con cadenas con pesos, que le íbamos moviendo y retorciendo de vez en cuando. 

Le atamos los brazos detrás de la espalda y se los elevamos ligeramente para que estuviera totalmente a nuestra disposición. 

Le amordazamos la boca con una bola de goma para que no pudiera quejarse, hacer ruidos o hablar. 

Le pusimos una anilla doble, para los testículos y el pene, de esta manera se le iban inflando los genitales mientras más la torturábamos y más dolor y placer sentía él/ella.

Y le vendamos los ojos, para que no viera absolutamente nada. La verdad es que con tanto dominante, se nos ocurrían a cada segundo cosas más perturbadas y retorcidas, hasta el extremo de rizar el rizo con nuestras perversiones. 

“Y si le hacemos esto? y si le hacemos lo otro?….Tu hazle esto y yo la sujeto” XD

Así estuvimos un buen rato hasta que al final, decidimos quitarle la mordaza de la boca y que mientras uno de los amos la penetrara oralmente, otro la latigara y yo la penetrara analmente. 

Nerea no podía moverse, ni elegir, ni quejarse, ni tan siquiera gritar de placer….estaba totalmente sometida a nuestras decisiones, vejaciones y humillaciones.

Mientras yo la insultaba, le decía que era una puta, una guarra, una cerda asquerosa y viciosa a la cual había que castigar por su lujuria. Animaba a mis amigos a follarla, a violarla y sobarla...como si de un trozo de carne se tratara. Como un objeto inanimado, sin oponer resistencia. 

Todo esto con los ojos tapados y vestida de mujer como ella quería. 

En un momento de la penetración noté su orgasmo anal y como su miembro erecto crecía y derramaba toda su leche para nuestro deleite. 

Aún con todo y con eso, la dejamos colgada un buen rato con las pinzas en los pezones puestos y la venda en los ojos. 

Y salimos a fumar un rato y descansar de tanto esfuerzo, estábamos exhautos y sudorosos, mientras....nos reiamos de Nerea. 

Cuando volvimos a entrar, la pudimos soltar y ahí, en ese momento de intimidad, me dijo que lo había pasado estupendamente y que se había sentido como la mujer más afortunada de este mundo. Que se había sentido mujer y puta al mismo tiempo además de esclava y sumisa a partes iguales. 

Sin lugar a dudas...hay que ser una Diosa, para poder llevar esto a buen puerto y que todo el mundo sea feliz. 

Written by Dominatrix Nomi on Friday July 3, 2015
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