Dominatrix Nomi
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Pony Boy

Pony Boy es el nombre de mi caballo, vamos a una casa rural con establo. 

Pony Boy tiene 34 años, es joven, tiene un cuerpo atlético y musculoso, va mucho al gimnasio, tiene unos grandes brazos, y su espalda es enorme, también tiene unas preciosas abdominales, y unas piernas firmes y musculadas.

Le puse Pony Boy, por que su mayor fetiche es el de ser un caballo. Por eso vamos a una casa rural con establo. 

Pony Boy no es el típico sumiso, no quiere ser maltratado, ni el dolor, no quiere ser humillado o sodomidazo. Tan sólo quiere ser un caballo. Me explica que desde pequeño siempre deseó un caballo, y que viviendo en la ciudad nunca tuvo la opción de conseguirlo. Cuando se hizo mayor, empezó a visitar establos, cuadras y aprendió a montar a caballo. 

Poco a poco empezó a pasar más tiempo con los caballos y se dio cuenta de que los admiraba, los idealizaba, eran hermosos y bellos animales, cada vez que volvía a la realidad en su vida cotidiana, añoraba estar con ellos…es como si los entendiera. 

También le gustan las mujeres con carácter, le gustan las mujeres vestidas de amazonas, con botas altas, pantalones de montar, camisas ajustadas y blazers.

Su mayor aspiración es la de ser un caballo hermoso, adulto bien domado. 

La doma es el lado que más le gusta de ser un caballo. No le excitan los animales, no se lo haría nunca con un animal, los respeta y admira. Pero quiere ser un caballo, comportarse como un caballo, comer como un caballo, llevar arnés en la boca, correas y tirar de carros. 

También le gusta relinchar, ponerse botas especiales con forma de pezuña con herraduras.

Al principio no sabía que ropa ponerse, pero yo le dije como vestirse, en verano lo dejo con pecho descubierto, le pongo un arnés negro de cuero con remaches de metal, pantalones de talle bajo ajustados y de pata de elefante, con cuerdas o botones de metal en los laterales. 

En invierno le pongo camisetas de látex negro, con flecos, cuello alto con mangas que acaban en patas con pezuñas y pantalones ajustados también de látex. A veces cambio el látex por el vinilo, en color marrón, beige o blanco. 

Vamos en coche juntos, el conduce y llevamos un arsenal de cosas en el coche para pasar el fin de semana. Vestuario, complementos, comida especial y una carroza desmontable. 

Se la hicieron a medida, por encargo. 

Pony Boy tiene un trabajo bien remunerado, se siente sólo e incomprendido, yo soy la única que lo entiende. Me dice que pasa muchos días en el trabajo esperando este finde semana. 

Cuando llegamos, el se encarga de todo, yo sólo me dedico a irme a mi habitación a descansar. Mañana será un día duro. 

Primer dia:

Suena el despertador, son las 6:00, me levanto y me preparo, me pongo mis pantalones, camisa, corbata, chaqueta y cojo mi casco de montar, soy una jinete. 

Llego al establo, y en el suelo, está durmiendo Pony Boy, abro los portones de madera y las ventanas. Ventilo el establo, barro un poco y me acerco a Pony Boy, está lleno de paja, ha dormido en el establo, me toca cepillarlo y vestirlo, lo cepillo con un cepillo de peluquero suave, y le peino la cabellera, le pongo su chaqueta especial con pezuñas y cascos, le pongo un arnés encima, el collar, los pantalones y las botas. Es un trabajo de perfeccionista, Le pongo un casco con un precioso penacho en color rojo. 

Le digo que voy a montarlo, me subo al taburete y me impulso para subirme a sus hombros. Pony Boy es grande y fuerte, me gusta sentir su cabeza entre mis piernas, le doy con la fusta en el culo y le digo “adelante! “

Cabalga por todo el establo y le indico que tenemos que salir, así que vamos por caminos hasta llegar a un lago, le dejo que beba agua, y saco unas hojas de verdura y le doy de comer. 

Tras un rato de paseo, empieza a atardecer, hay que volver, ya que al día siguiente tendrá que tirar de la carroza. Me vuelvo a subir sobre sus hombros y hacemos el camino de retorno, mientras relincha y trota. 

Llegamos al establo, lo desnudo con cuidado, le vuelvo a dar de comer, lo vuelvo a cepillar y cierro los portones y las ventanas de madera, hasta el día siguiente. 

Segundo día:

Suena el despertador, 6:00….Me levanto y vuelvo a bajar hacia el establo, Pony Boy está durmiendo encima de la paja, otro día más vuelvo a realizar el mismo ritual, cepillado, vestuario, comida y esta vez le pongo unas correas y las uno al carruaje, es de estilo cuádriga, yo voy de pie y le hago el gesto con las correas, Pony Boy relincha y me bajo, le digo, a ver levanta esta pata! muy bien, levanta la otra…relincha! alterna las patas, así! como si fueras un caballo de Triana!

Muy bien! le digo, me subo al carruaje y le grito “ARRE!”  Y Pony Boy sale al galope, el carruaje es perfecto, vamos por caminos de tierra, a través de campos y llegamos a una carretera. 

El día es precioso, y Pony Boy es feliz, se le ve extasiado. Es la primera vez que lleva un carruaje.

Cuando atardece le digo que tenemos que volver. Relincha y se queja…le digo que le castigaré, vuelve a relinchar y consigo que me haga caso. 

Cuando llegamos le quito el arnés, las correas y desmonto el carruaje, pero le digo que se ha portado mal y que voy a montarlo con silla. 

Se pone a trotar y relinchar, hace ruidos y mueve la cola dando vueltas. Está contento. Siempre quiere más. 

Le pongo una silla, el se pone a cuatro patas y le golpeo con la fusta y le doy toquecitos con las botas de montar. No toco el suelo, estoy elevada sobre su espalda. 

Es el mejor caballo que he tenido jamás. 

Último día:

Después de recogerlo todo y guardarlo todo, lo vuelvo a dejar en el establo. 

Por la mañana me levanto temprano y Pony Boy ya no es un caballo, ni un pony, ni un potro, vuelve a ser un humano. 

A veces me dice que le gustaría ser un centauro. Le contesto que ya lo es. 

Volvemos en el coche…..me encantan los animales. 

Written by Dominatrix Nomi on Tuesday March 10, 2015
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