Por que las pensiones no pueden, ni deben desaparecer

Atención se viene tocho!! Preparen sus palomitas, Damas y cucarachos!
Últimamente hay una campaña en contra de los jubilados y los pensionistas que me flipa.
Hay un montón sobre todo economistas, tradings e influmierders, que no paran de soltar sandeces, sobre las pensiones, que si son un esquema ponzi, que si ellos no tienen que pagar los impuestos que pagan, por que se van a pagar pensiones de gente que no ha cotizado en su vida, que si se pusieran a invertir en treddings y mierdas de esas, pasado mañana se jubilarían con 4 millones de euros en el banco…
Las opciones y los discursos, son tan puto surrealistas, que da hasta miedo de la ignominiosa ignorancia de estas personas, su mala fe de manual y su puta degeneración integral, con falta de empatía y carencias emocionales integradas.
Esto define perfectamente el nivel de DELIRIO que hay en las redes.
Y digo DELIRIO con mayúsculas. No hay mejor forma de definirlo. Estar metido en una habitación frente a una pantalla convenciéndose de que el mundo real funciona a base de gráficos de criptomonedas y que la vida de millones de personas se resume en un «esquema Ponzi» es, literalmente, vivir desconectado de la realidad.
Para el que no sepa, un esquema Ponzi es una estafa piramidal inventada por un tipo llamado Carlo Ponzi en los años 20. El truco consiste en convencer a la gente para que te dé su dinero prometiéndoles que lo vas a invertir en un negocio milagroso que da unas ganancias altísimas y rápidas. Ese sistema solo funciona de una manera:
1- El estafador coge el dinero de los nuevos clientes que van entrando.
2- Usa ese mismo dinero para pagar los supuestos «beneficios» a los clientes más antiguos.
3- Los antiguos se lo creen, se alegran y llaman a sus amigos para que metan más dinero.
¿Cuál es el problema? Que la rueda solo gira mientras entre gente nueva a paladas. En cuanto el ritmo de nuevos inversores baja o unos cuantos quieren retirar sus ahorros a la vez, el sistema colapsa porque la caja está vacía. El estafador desaparece y todo el mundo pierde hasta la camisa.
La diferencia de las pensiones es como funcionan estas, ¿como definiríamos las pensiones? Así:
Las pensiones son un sistema de reparto basado en la solidaridad intergeneracional.
Traducido al cristiano:
El sistema de pensiones no depende de una hucha cerrada ni solo del descuento de tu nómina, sino de la maquinaria económica de todo un Estado. Funciona a través de los Presupuestos Generales, que recaudan riqueza de todas partes: impuestos directos, indirectos (que pagamos tod@s, hasta los propios pensionistas al comprar el pan y hacer la declaración de la renta y en su descuento mensual del IRPF, el dinero no desaparece del sistema; los propios jubilados siguen alimentando la caja común del Estado de la que luego se nutren las pensiones, la sanidad y la educación.), el IVA, las exportaciones y el PIB general del país; y de ahí se distribuye el dinero para sanidad, educación, empresa pública y pensiones etc etc… Sería un esquema Ponzi si cualquiera pudiera entrar, inflar el negocio y llevarse la pasta cuando quisiera, pero aquí las bases reguladoras controlan estrictamente qué se cobra y cuándo. Además, al estar respaldadas por la riqueza total de la nación y no por un chiringuito financiero, si un año bajan las cotizaciones por el empleo, el Estado está obligado a meter dinero de otros ingresos públicos para garantizar los pagos, asegurando también las pensiones no contributivas por puro derecho social.
No es una pirámide de inversores; es la riqueza del país garantizando la supervivencia de su propia gente.
No es que la mitad de un país, da comer a la otra mitad.
No es un país de funcionarios.
No es la potencialidad de la pobreza y en adelante explicaré por que.
Esa es la miopía de los economistas de Twitter o Youtube y de la gente que se enfrasca en mirar solo el concepto de «contingencias comunes» de su nómina. Se creen que la Seguridad Social es una empresa privada con una cuenta corriente aislada y que si esa cuenta se queda a cero, el sistema quiebra y todo se va al garete.
Pero un Estado no funciona así. Si vienen mal dadas —si hay una crisis brutal, si el paro sube o si los sueldos bajan tanto que lo que se recauda de las nóminas no llega—, el dinero se saca de la riqueza global del país. El Estado tira de la caja común de los Presupuestos Generales: del IVA de todo lo que se consume, del Impuesto de Sociedades de las empresas, de la deuda pública o de los beneficios de la economía nacional.
Las pensiones no son un producto financiero que compras con tu nómina; son un derecho constitucional garantizado por el Estado. Y el Estado tiene la obligación de financiarlas con los recursos que hagan falta, vengan de donde vengan.
En un Estado, detrás de las pensiones está el PIB, las carreteras, los aeropuertos, las exportaciones y los impuestos que pagamos todos cada vez que compramos un cartón de leche.
Cuando un país como España tiene las cuentas temblando y tiene que pedir créditos fuera emitiendo deuda pública (exactamente igual que hacen potencias como Estados Unidos, Japón o Alemania), los listillos de turno culpan a las pensiones. Si hombre, mis cojones!! La deuda la crea la mala administración, el gasto superfluo y un diseño ineficiente donde, por ejemplo, el coste de la estructura pública pesa muchísimo en comparación con la riqueza que genera el sector privado, aunque todo el mundo aporte con sus impuestos (incluidos los funcionarios, que también los pagan).
Es una verdad como un templo que España se ceba de mala manera con los autónomos y las empresas privadas, asfixiándolos a tasas y trabas. Pero de ahí a decir que si mañana quitamos los impuestos el PIB subiría como la espuma y todos seríamos millonarios, hay un abismo de ignorancia. Quitar el suelo fiscal no hace que el dinero aparezca mágicamente en los bolsillos de la gente de a pie; lo único que hace es dejar desprotegido al que no tiene una red de seguridad.
En la vida real, las gráficas de trading no sirven para nada porque la vida no es una línea recta.
Un capullo y su amigo del trading se sientan en un plató a venderte que el secreto es saber de bolsa, saber invertir y meter 5.000€ anuales para jubilarte millonario a los 54 años. Te lo pintan en una pizarra como si la vida fuera una línea recta perfecta de un gráfico de Excel.
Pero la vida real no es un Excel. En la vida real hay crisis, hay despidos, te quedas en el paro, la empresa quiebra o te viene una enfermedad que te descoloca los esquemas. En la vida real, con sueldos de 1.200€, ahorrar 400€ al mes es una utopía absurda.
¿Cuánto creéis que cobran las camareras que os sirven el café cada mañana? Muchas apenas llegan al salario mínimo. ¿De verdad pensáis que alguien deja atrás su familia, su idioma y su país por capricho? No. Muchas personas vienen porque, aunque aquí no se hagan ricas, encuentran algo que en otros lugares escasea: estabilidad, derechos laborales y una red de protección social que ofrece una oportunidad para construir una vida mejor.
Los sueldos en España no son especialmente altos. Pero, comparado con muchos países, existe una red de seguridad que amortigua los golpes de la vida: sanidad pública, prestaciones, pensiones, bajas laborales, educación… Y eso también tiene un valor.
Esto no es «el capitalismo es el Deomonio» o «el Estado lo arregla todo» o «Hay que ser neoliberal» aquí hay VARIABLES.
Lo más peligroso de su discurso es la trampa moral que esconde: si te lo pintan tan fácil, el mensaje implícito es que el que llega a viejo sin cuatro millones en el banco es porque es tont@, no ha sabido invertir o no ha querido trabajar. Es una falta de empatía asquerosa que borra de un plumazo la mala suerte, las dificultades y la desigualdad real.
No todo el mundo juega en esa liga, no todo el mundo gana lo que ganas ese o el otro. Ni tiene su suerte, ni su mujer, ni su salud o su familia que le apoya.
Si queréis ver el resultado final de vuestro modelo ideal, no hace falta imaginar mucho: mirad a los Estados Unidos de América. Ese es el paraíso de la privatización y del «búscate la vida» que nos quieren vender.
Un país donde ves a ancianos de 70 u 80 años arrastrando los pies en un supermercado trabajando por sueldos miserables porque su «hucha» no dio para más y si paran, no comen.
Un país donde si te viene una enfermedad mala y no puedes trabajar, te vas directo a vivir a la calle porque no hay una red pública que te sostenga. ¿Esa es la modernidad? ¿Esa es la libertad de la que hablan? ¿De verdad queremos convertir nuestra sociedad en esa selva?
Miraos las películas de Michael Moore y sabréis de lo que hablo.
Sé que hoy existen programas como Medicare, Medicaid o Social Security. Pero precisamente su existencia demuestra que incluso Estados Unidos ha tenido que reconocer que un país no puede dejar completamente desprotegidos a sus ciudadanos. Durante décadas, documentales como los de Michael Moore mostraron las enormes carencias de un sistema en el que una enfermedad podía arruinar a una familia. Aun así, que nadie se engañe: enfermar gravemente en Estados Unidos sigue pudiendo convertirse en un desastre económico para muchas personas. Que no te pille un cáncer allí… porque, dependiendo de tu cobertura, igual acabas vendiendo un riñón y parte del otro, para pagar el tratamiento…
Los gurús del Excel siempre hacen las cuentas con una variable constante: que nunca te vas a poner enfermo, que nunca te vas a divorciar, que nunca te vas a quedar en paro, que nunca vas a ser viud@ y que nunca vas a tener mala suerte. El problema es que la vida no ha leído sus hojas de cálculo.
La vida es imprevisible. Y precisamente por eso existen los sistemas de protección social.
Nos quieren vender que las pensiones, son una carga social y económica, como si el dinero se tirara a un pozo sin fondo. Pero la realidad de la calle es muy distinta y la estabilidad es una ilusión de cristal.
Yo he conocido a gente con mucha pasta que, de la noche a la mañana, se ha quedado en la calle. Recuerdo a un compañero cuando trabajaba en seguridad. El tío había sido directivo de una gran editorial hasta los 49 años. Tenía contratos estratosféricos, sueldos millonarios, casa de empresa, coche de empresa… una vida por todo lo alto, a todo trapo. Todo iba sobre ruedas hasta que llegaron dos divorcios y cumplió los 50 años. Ahí se acabó el jolgorio y la zapateta. Con 50 años, nadie le contrataba de directivo, no supo ahorrar, o no quiso…puede ser, pero dos familias habían vivido con él, y ya nadie se hacía cargo.
Terminó de vigilante de seguridad, con 54 años, ganando lo justo y esperando la jubilación a los 65. ¿Dónde se fue todo el dinero, la casa y el coche? Pues ni puta idea. Pero ese hombre gastó, pagó sus impuestos, tuvo dos familias con hijos y los mantuvo a todos mientras pudo. Cuando el grifo se corta, se corta para siempre. ¿Y qué le queda entonces a una persona así? La jubilación. El derecho a no acabar en la indigencia después de haber aportado toda su vida al sistema.
Por eso me caliento cuando oigo que las pensiones son un problema.
Si nos ponemos a hablar de mi abuela (como la echo de menos) la cosa es todavía más clara. Ella era ama de casa. Se pasaba el día haciendo comidas, fregando platos, limpiando ropa y preparando almuerzos. No tenía una nómina, pero trabajaba de sol a sol para sacar adelante a una familia (la mia).
Todavía recuerdo sus guisos y sus desayunos. Cuando murió mi abuelo (al que también echo mucho de menos) y se quedó viuda, ¿qué se suponía que tenía que hacer si no hubiese existido una pensión de viudedad? ¿Qué pasa si no hay más familia que te pueda ayudar porque todo el mundo está ahogado? Madre mia, gracias a mi abuela a mi me alquilaron el primer piso donde viví sola, bueno a ella y a su pensión de viudedad. Nadie me quería alquilar nada, por mi nómina de mierda y mi edad (21 años)
Gracias yaya, gracias, fue un pequeño paso para el sistema, pero un gran paso para mi. Mi independencia como mujer trabajadora que ganaba una mierda y que nadie daba un duro por ella. Pero mi abuela si apostó por mi. Y luego se vino a vivir conmigo. Os creeis que la vida es fácil y que a todo el mundo le sobra el dinero? Que todo es maravilloso? Que vivimos en la calle de la piruleta?
Mi abuela nació en el año 1921 y me explicaba que cuando ella era pequeña, la gente no tenía pensiones y que las personas envejecían muy rápido y si los ancianos habían podido ahorrar y tenían familia, podían tener una vejez satisfactoria, de hecho muchos ahorraban hasta el último céntimo que cobraban. Las mujeres viudas quedaban desamparadas si no había familia que las mantuviera, los niños de ciudad, muchos iban con harapos por la calle, mientras las madres los dejaban solos, por que trabajaban en las fábricas….queremos volver a eso? Al tanto tienes, tanto vales? Al siglo XIX? Ya no hay memoria histórica?
Queremos volver a una época en la que la vejez dependía casi exclusivamente de la caridad, del ahorro o de que tu familia pudiera mantenerte?
Las pensiones no aparecieron por que si, aparecieron por que eran una necesidad social enorme. Y sobre esa idea se construye, en buena medida, el Estado del bienestar actual.
Hace tiempo cuando buscaba un piso de propiedad para comprar con mi ex, hablando con un vendedor de pisos, me comentó que no estaba casado, tenía una hija y de pronto le dio un síncope. El susto fue tal que se dio cuenta de que, si él faltaba, a su mujer le costaría muchísimo levantar la cabeza con un solo sueldo tal y como están las cosas hoy en dia. Tuvieron que casarse a toda prisa por pura seguridad, para que si él faltaba, ella tuviera una pensión de viudedad con la que mantener a la niña. Lo mismo pasa con los enfermos crónicos: hoy estás sano y mañana no puedes trabajar. Nadie tiene la salud comprada.
Y qué hacemos entonces con el chaval que con 25 años, con toda la carrera y el futuro por delante, sufre un accidente o le diagnostican una enfermedad crónica que lo incapacita? ¿Le enseñamos a hacer trading desde la cama del hospital o le garantizamos una pensión de invalidez para que pueda vivir con dignidad?
Y por último, que no me vengan con que el dinero de las pensiones se «pierde». El dinero se reinvierte cíclicamente. Un pensionista no se lleva el dinero a un paraíso fiscal (bueno algun@s cabrones y cabronas si…pero no es lo común, a esos se les debería retirar la pensión) ; lo gasta al día siguiente en comida, en el alquiler, en la hipoteca que todavía paga, en la luz o en un regalo de cumpleaños para su nieto, que a su vez volverá a gastarlo en la tienda del barrio.
Es una cadena que beneficia a las clases bajas y repercute en las medias. El dinero se mueve, no desaparece. Vamos que no se volatiliza de cualquier manera y se esfuma. El dinero fluye y es importante, que fluya en varias direcciones, no en una sóla dirección, si todo el mundo invirtiese en la banca (la ruleta rusa y el casino moderno) SOLO SE LUCRARÍA ESTA ÚLTIMA!!!
Si todo el dinero de un país se va a fondos de inversión y a especular en bolsa en una sola dirección, los únicos que se hacen asquerosamente ricos son los bancos y los brókers, mientras la economía real de la calle se desangra y se queda sin un duro en circulación. El pensionista, en cambio, devuelve cada euro directamente a la carnicería, al frutería y a la luz o a internet, haciendo que la rueda de todos siga girando.
Por mi, creo que tengo poco más que añadir, pero daré un par de pinceladas más sobre el tema, que creo, ha quedado bastante desarrollado.
Si tanto preocupa el gasto público, lo que se debería hacer, es que se empiece a recortar donde se debe y no donde se quiere por comodidad.
Que les quiten las ayudas a los partidos políticos, que se bajen el sueldo los políticos, que se dejen de comprar iPads los políticos gratis con nuestros impuestos, que los políticos vayan en metro al congreso, que dejen de comprarse trajes de 5000 napos, a irse de putas y rayas de farlopa, que paguen el alquiler y no reciban el dinero de dietas si residen al lado del congreso….ya veríamos como ahí empiezan a salir todas las cuentas…que cierren los chiringuitos inútiles y que metan la tijera ahí, donde toca.
Pero tocar la red de seguridad de la gente que ha trabajado toda su vida, o de los que se quedan desamparados, es una cobardía.
Al final, esa red es la que nos puede salvar a cualquiera de nosotros el día de mañana.
Al final, todo este debate se resume en una pregunta muy simple que ninguno de estos gurús de pantalla se atreve a responder frente a un espejo: si mañana la vida te da un revés —de esos que no salen en tus gráficas de trading—, ¿en qué clase de mundo preferirías despertar? ¿En una selva donde si te caes te devoran, o en una sociedad que te tiende la mano porque entiende que tu dignidad no caduca con la edad?
Yo lo tengo claro.
Ojalá los que hablan desde la comodidad de su burbuja de Excel no tengan que aprenderlo nunca a la fuerza.
Hay una pregunta que tod@s deberíamos hacernos antes de despreciar a l@s pensionistas. Si la vida nos respeta y tenemos suerte, todos acabaremos siendo un@ de ell@s. Envejecer no es un privilegio de un@s poc@s; es el destino natural de cualquiera que consiga llegar. La verdadera pregunta no es si quieres pagar pensiones hoy. La verdadera pregunta es en qué sociedad quieres envejecer mañana.
Así que por mi abuela y mi abuelo, por el vigilante, por el vendedor de pisos y su mujer, por mi y por tod@s los que sostienen este país: las pensiones y l@s pensionistas se defienden.
Porque defenderl@s a ell@s es, en realidad, defendernos a nosotr@s mism@s.