La rendición masculina en el cine

Hay actores que actúan. Y hay otros que, sin querer (o queriendo demasiado), revelan más de lo que el guión exige.
Hoy vengo a hablar de Robert Downey Jr.
Este actor pertenece a esa segunda especie: hombres que, cuando se dejan ver, nos muestran mucho más que talento.
Nos enseñan deseo, vulnerabilidad, pérdida de control o todo a la vez…pero algo que muy poca gente ve o que se deja ver entre retazos de fantasía.
Entre bambalinas, entre la realidad y la ficción, sobre todo cuando el patrón se repite, una y otra vez.
¿Casualidad que tantas veces aparezca atado, reducido, sometido, incluso en películas donde eso no es parte directa del argumento o de su condición como protagonista?
Sinceramente: No lo creo.
En Less Than Zero, interpretó a un joven adicto a las drogras, que se vendía a hombres por dinero.
Una escena en particular —dura, incómoda y brutal— lo muestra arrodillado, desgastado, humillado… y en silencio.
No pide ayuda. No lucha. Se entrega.
Y lo hace con una autenticidad que solo puede venir de lo vivido o de lo muy, muy entendido.
Parecía que estuviera, ya no «explicando» si no VOMITANDO, parte de una situación vivida en su propia piel.
Descubriéndose tal cual, como quien se quita la máscara y enseña su propio yo.

En Sherlock Holmes, el detective brillante y ególatra termina atado a una cama, sin camisa, cubierto solo por una sábana arrugada y un cojín tapando sus atributos.
No es casual la escena, ni la elección del plano, ni la forma en que su cuerpo aparece indefenso pero digno.
Es una rendición estética y simbólica. Al menos a mi entender, es siempre el mismo juego, de «esto es lo que soy, pero jamás te lo diré directamente»
En otra escena del universo Marvel, Loki lo sujeta, lo domina, lo reduce a un objeto de orden y poder.
Y él no se resiste. Observa. Sufre. Y… acepta. Casi parece la lucha de dos sumisos, compitiendo a ver quién es más sumiso de los dos.

Si buscamos más imágenes, en sesiones de fotos encontraremos: cadenas, cuerdas, posturas incómodas, cuerpo en tensión o su mirada en silencio….por muchas gafas de sol, que le hagan parecer duro y arrogante…las cuerdas y las cadenas…siguen ahí.
Una y otra vez, lo vemos interpretando lo que muchos ocultan, puede que producto de la fantasía —o la verdad— de no tener que decidir. Solo obedecer.
A veces, el cine no actúa.
A veces, los cuerpos hablan por nosotros.
¿Es una interpretación o es un lenguaje oculto?
¿Es solo actuación o un reflejo de una realidad más íntima, más carnal, más vulnerable, en la que Robert Downey Jr. se siente a gusto?

Muchas veces los fotógrafos, no sólo hacen fotografías, también sacan el verdadero interior, de lo que muestran al mundo, no es que la gente vea lo que quiere ver, es que la gente, ve lo oculto, que jamás se pronunciará en voz alta.
Yo observo estos detalles porque entiendo el deseo de rendirse.
No desde el cine, sino desde la vida.
Para los demás, no por mí, por supuesto.
Desde la experiencia de hombres que llegan a mí con fantasías similares…
y terminan atados no sólo por cuerdas reales…. sino por sus ganas de obedecer.
Y la pregunta es ¿Nunca has sentido la tentación de ser reducido al silencio?
¿Nunca te ha excitado más la idea de perder el control… que la de tenerlo?
El cine o las fotografías te lo pueden mostrar con luces y guion.
Yo en cambio, te lo muestro sin cámara. Y sin escapatoria. Sin disfraces, ni excusas. Sin interpretaciones o discursos vacuos, por que nadie sabe mejor que yo, ver a través de tus ojos, donde sé lo que realmente quieres…pero como Robert Downey Jr. no eres capaz de verbalizar.
Y lo sabes….por que aquí :
MANDO YO!