Nuevos perfumes Piojiles

Verano de mierda con rodilla jodida = Más posts sobre perfumes Piojiles.
Les llamo perfumes Piojiles, por que me los envía el Piojo, obviamente.
Me está rondando por la cabeza, hacer podcast en vez de posts, pero me da una pereza editar y grabar y tener que hacer guiones, por que si no, puedo decir cada barbaridad….
Ya las suelto por aquí, restringiéndome a mi misma, imaginad, lo que puedo llegar a soltar en 30 minutos de ida de la olla, sin guión y sin edición alguna.
De momento, voy a continuar escribiendo, que la gente me dice, que se me da muy bien …y yo que creía, que mi blog no lo leía ni el tato….Ni Google «Anal-ytics» tengo, que me la pela vamos, quien coño visita mi web, por que, donde, para que…que me da lo mismo, que lo mismo me da.
Para que perder el tiempo con esas chorradas.
Y hablando de chorradas, empecemos con el perfume del Mercadona, Ambar.
Que aunque no lo creáis, es la imitación de uno de Tom Ford, al menos eso he leído por ahí. Pero además de que huele extremadamente bien, lo que me alucina, es la botella.
Hay frascos que no gritan, pero cuentan historias. Ámbar de Mercadona, blanco, opaco y rectangular, parece traído de otra época: no por nostalgia comercial, sino por esa pureza estética que sobrevive a las modas. Su forma recuerda a los antiguos envases de botica o a los frascos de tocador de mujeres que se perfumaban después del baño, mientras se recogían el cabello frente al espejo ovalado.
Mi abuela, tenía ese tipo de frascos, sería un frasco, y ese tipo de tocador de madera maciza con espejo enorme, que podría salir tranquilamente, en la película «Lo que el viento se llevó»
No tiene curvas sensuales, ni brillos estridentes. No lo necesita. Su silueta sobria y la etiqueta monocolor, sencilla y funcional, remiten al cuidado cotidiano, al gesto ritual de perfumarse como quien guarda una tradición. Ámbar es la serenidad perfumada de una mujer que no necesita aparentar. Es el aroma del recuerdo —de la abuela, del armario de madera, del primer perfume que se robó en secreto con curiosidad infantil—.
Ese frasco parece salido directamente del tocador de una abuela elegante, de esas que tenían su pañuelo con puntilla, su caja de polvos compactos, el cepillo con mango de nácar y el frasco de colonia siempre presente. Como mi abuela.
Tiene esa intemporalidad discreta que no pasa de moda, porque no intenta seguir ninguna. Y aunque el contenido sea accesible o “low cost”, el diseño sugiere historia, cuidado y cierta nostalgia sofisticada. A mi abuela le hubiese encantado. Ojalá estuviera, para poder regalárselo.
Siempre puedo pedirle más al Piojo y dejarlo en la tumba de mi abuela…estaría encantada…

Pasando al siguiente perfume, me ha conseguido la Lady Candy, que se nota siete pueblos, que el líquido interior, está amarronado, pero la he abierto, la he olido y sigue teniendo buen olor.
De hecho me recuerda muchísimo a una de los primeros perfumes que tuve de L’Occitane, es exáctamente idéntica a una de Vainilla de esa marca.
Recuerdo, que cuando me compré la primera botella me costó, 2.400 pesetas, dos años más tarde, cuando me fui a comprar otra, me costó 3.995 pesetas…toma inflación morrocotuda.
Y nos quejamos ahora de la inflación, jio jio me río….inflación era eso, pagar dos años antes unos 14.5€ y dos años después 24€ …y eso sin que hubiera llegado el euro todavía, estamos hablando del año 96 al 98 aproximadamente. La inflación no es un invento moderno, ni vino con el euro. Que os quede claro.

Y con esta, si que me quitaría el sombrero, si lo llevase puesto, o no fuera por que me lo ha enviado el Piojales.
Secret Elixir de Eau Jeune, está completamente descatalogada. Es más, la ha conseguido sin caja alguna, lo que quiere decir, que la ha pillado de segunda mano en algún sitio, verdad Piojo? Pero por lo menos tiene el tapón original y el líquido interior, está en perfecto estado.
Tiene un olor como a la bebida estomacal Bonet.
Ese toque mentolado y herbáceo en Secret Elixir puede fácilmente recordar al aroma y sabor del Estomacal Bonet, que lleva menta y otras hierbas digestivas.
Esas notas frescas y un poco “medicinales” dan un carácter muy particular al perfume, que no es solo dulce o floral, sino que añade esa sensación casi vigorizante y un poco misteriosa.
Es curioso cómo ciertos perfumes pueden evocar recuerdos tan específicos, incluso de bebidas o remedios tradicionales, ¿verdad? Eso les da un carácter único y personal.
Y aunque la botella es sencilla, de cristal transparente, dentro de la línea de Eau Jeune, la etiqueta frontal y el tapón, le dan ese aire tan místico y enigmático.

Y por último y menos importante, esta PUTA MIERDA de perfume, que esto ya no es Low Cost, Piojo, esto es faltarme el respeto!!!
Que te he dicho yo de las baratijas de mierda!!!!!?????
Que te las metas por el culo verdad? Pues nada, si no me la envías, no eres feliz!!
Aunque tiene un toque gourmand, he de decir en su favor, que resulta que el año pasado sacaron uno de color rosa, y este, aunque sigue en las tiendas del Marcadona u otros comercios de todo a cien, resulta, que ya las he visto a 50€ en el wallapop.
Como lo leéis. Resulta, que estas mierdas, una vez se agotan (por que sacan ediciones limitadas anuales) se revenden en un mercadeo de coleccionismo, por todo el territorio español y parte del extranjero.
Es de la marca Flor de Mayo, una marca española de cosmética, perfumería y ambientación para el hogar, fundada en los años 90 en Rafelbunyol, Valencia.
Nació como una empresa familiar dedicada a la venta y fabricación de productos de perfumería y ambientación, inicialmente en tiendas multiprecio y bazares. Con el tiempo, se ha consolidado como una marca referente en el sector de la perfumería y cosmética a precios asequibles en España….y tan asequibles, que son baratijas, pero que muchas han visto el potencial y les sacan beneficios con precios absurdos, que no creo que mucha gente pague, desde luego yo no.
Y hasta aquí, el post de hoy. Me voy a cenar y a ponerme cremita en la puta pierna, a ver si se me cura de una jodida vez, que si no, con moverme tan poco, voy a recuperar todo el peso perdido.
Recordad, que aquí: SIGO MANDANDO YO!